miércoles, 24 de febrero de 2010

GONTZAL DÍEZ. LA humillación ósea de las palabras...

LA humillación ósea de las palabras
en algunos labios se convierte en tarareo anisado.
Todas las vocales amotinadas han desordenado
a los aprendices de tu bautizo.
Todas las estrategias son ahora campo de batalla
y un caos mutilado de fonemas.

En los cadáveres de las laringes nacen
los deseos obesos.
Hay mariscales mudos en cada uno
de tus dedos índice.
Hay infantería inmóvil en los meñiques,
con el sonrojo propio de los huéspedes indiscretos.

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